EL PLAN DE NEGOCIO: ANÁLISIS DEL MICROENTORNO

Dentro del Plan de Viabilidad o Plan de Negocio en el anterior post hablamos del análisis del macroentorno, ahora adentrándonos más en nuestra idea de negocio vamos a analizar el microentorno.

El microentorno, también denominado entorno específico, incluye todos los factores externos y no controlables por la empresa más próximos a las operaciones de venta y, por tanto, influyen de un modo más directo en la actividad.

El análisis del microentorno de la industria y de la rama de la comunicación en la que va a actuar nuestra empresa nos permitirá conocer la situación y los cambios en la demanda, la oferta, y en la organización o la estructura de dicha industria, así como los proveedores con los que vamos a trabajar, la estacionalidad y otros factores que que influyan en el marco de ventas y de producción de la empresa. ¿Cuál es el tamaño del mercado en el que se enmarca nuestra actividad? ¿Crece o decrece en los últimos años? ¿Cuál es su perspectiva futura? ¿Cuántos competidores y de qué magnitud existen? ¿Qué nichos de mercado no han sido aún cubiertos suficientemente?.

 

MICROENTORNO

Los elementos que componen el microentorno son:

– El mercado: Para que exista un mercado es necesario un número suficiente de personas dispuestas a satisfacer sus necesidades adquiriendo el producto que le ofrecemos. Existe un mercado actual, formado por los clientes que solicitan comprar el producto en un momento determinado, y un mercado potencial, formado por personas interesadas en el producto, pero que finalmente no lo llegan a comprar. El mercado potencial incluye a todos aquellos consumidores susceptibles de comprar nuestro producto, pero que aún no lo hace.

El mercado tiene unos límites, ya sean físicos, en función de la zona que abarque, límites en función de las características de los consumidores (niños, ancianos, amas de casa…) o de las características del producto, que determinan su uso (los helados eran un producto para el verano y se amplió su consumo a todo el año). Además, podemos establecer dos tipologías de mercado:

– En función de que los compradores sean particulares, que adquieren sus productos para su consumo propio o allegados.

– U organizaciones o compañías, que adquieren los productos para incorporarlos al desarrollo de sus actividades empresariales.

– Los proveedores: Resulta esencial obtener los recursos materiales y humanos necesarios en las condiciones más ventajosas para ejercer la actividad. Por ello es necesario gestionar adecuadamente las compras y aprovisionamientos, así como las relaciones con las organizaciones o compañías que prestan servicios relevantes para la empresa, como consultoras o agencias de publicidad.

– Los intermediarios: Cuando la empresa se dirige a un número elevado de consumidores, repartidos, además, en varias zonas geográficas, es habitual una red de intermediarios que vendan los productos del fabricante, como mayoristas y minoristas.

La competencia: El entorno competitivo está formado por las empresas que tratan de satisfacer la misma necesidad de los consumidores a los que se dirige nuestra empresa. Es necesario, por tanto, identificar quiénes son los competidores, evaluar su situación competitiva, sus objetivos, estrategias y puntos fuertes y débiles.

Como conclusión a los dos puntos anteriores (análisis externo e interno) realizaremos el análisis DAFO (Debilidades, Amenazas, Fortalezas y Oportunidades). Hay que tener en cuenta que las debilidades y fortalezas se refieren a la empresa y su entorno más próximo, mientras que las amenazas y oportunidades las proporciona el mercado, el entorno externo.

Posteriormente, estableceremos nuestros objetivos, ya sean cuantitativos (obtener un 40% de la cuota de mercado) o cualitativos (convertirnos en la marca recibida como la de mayor calidad).

De igual modo, a partir de las oportunidades detectadas y de nuestros objetivos, determinaremos cuál será el público objetivo o target al que deseamos impactar y lograr que sean nuestros clientes. Ese público habrá que definirlo lo más exactamente posible, no sólo en cuanto a criterios psicográficos (mujer de 30 y 40 años, de clase alta, residente en grandes ciudades), sino también en lo referido a estilos de vida (mujer con responsabilidades laborales directivas que dedica gran parte de su tiempo de ocio al consumo de moda en centros comerciales). Dentro de mercados generales (la moda, por ejemplo), debemos decidir si lo abarcamos por completo o nos dirigimos a determinados segmentos donde puede haber una necesidad no atendida (dentro de la moda por ejemplo, la comercialización de ropa de estética gótica adaptada al uso diario del público joven).

Como siempre, para cualquier duda o servicio, deja tu comentario más abajo.

 

 

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